Las lágrimas de Sho’llet

Cuenta la leyenda que el Oso‘pen, junto al Sap‘porromno, vivía Sho’llet una hermosa princesa Yanesha. Su belleza era tal cual jefes y príncipes de pueblos muy lejanos llegaban para desposarla, pero todos eran rechazados. Pues así como hermosa, también era muy orgullosa y no existía varón alguno que lograra despertar el amor e interés en ella.

Las lágrimas de Sho’llet

En el pueblo, todos los consideraban como una mujer sin sentimientos. Una vez cuando le enunciaron que su madre se había ahogado en el río, mientras todo el pueblo lloraba por su desaparición. Sho’llet no derramó ni una sola lagrima por la ausencia de su madre.

En otra ocasión, cuando caminaba por los suelos sagrados de la montaña, fue mordida por una serpiente venenosa. Un joven guerrero Yanesha de nombre Tze Zil que pasaba por allí, la rescató y luego de extraerle la ponzoña la cuidó por varios días hasta que se recuperó por completo. De esta manera Sho’llet pudo regresar a su familia, pero el valiente guerrero que ya había quedado prendado de sus encantos fue a visitarla. Al igual que a otros, Tze Zil también pidió su mano al cornesha, pero como es de suponerse, fue rechazado.

El tiempo transcurría apacible, cuando un día se desató la guerra contra los Asháninkas, que aliados con los Cashivos intentaban invadir los bosques sagrados. Tze Zil y todo el ejército Yanesha salieron en defensa de sus territorios pero fue alcanzado por una mortal flecha que le atravesó el pecho. En su último suspiro solo alcanzó a mencionar el nombre de Sho’llet.

A pesar de haber ganado la batalla, Tze Zil no pudo celebrar su victoria y la noticia de su muerte llegó hasta oídos de Sho’llet, quien sintió por primera vez en su vida un extraño dolor. Desde aquel día la alegría se borró de su rostro y no pudiendo contenerse, se enrumbo hacía el pajonal donde Tze Zil tenía su choza y lloró inconsolablemente. Sus lágrimas crearon siete espejos de agua y ella, por un extraño encantamiento de “Yampor Partesha”, se fue convirtiendo en un pequeño caracol de colores hermosos pero cuya carne mortífera es incapaz de ser digerida.

Lugares turísticos de Oxapampa AQUÍ.

Oso ‘pen: Bosque de neblina.
Sap’porromno: Laguna de espíritus muertos.
Cornesha: Padre o progenitor.
Yampor Partesha: Dios de los cielos.

Fuente: BIOAY